El bullying no es un juego, ni algo pasajero, es una forma de violencia que impacta en la autoestima, en los vínculos y en el bienestar emocional de niños y adolescentes.
A veces no aparece de forma directa, pero hay señales a las que podemos prestar atención:
– Cambios en el ánimo
– Evitar ir a la escuela
– Aislamiento
– Irritabilidad o angustia
Escuchar, acompañar y no minimizar lo que les pasa es fundamental. En Crianzas trabajamos junto a las familias y las instituciones para abordar estas situaciones de manera responsable.
Acompañar también es intervenir a tiempo.